
Nunca más que ahora es pertinente relfexionar en torno a labor creativa. Hoy que los medios aparentan justificar cualquier fin o ausencia de tal, que la relativización de las ideas y doctrinas permite emerger toda una serie de homúnculos administrativos, burócratas o gerentes culturales, que con la jactancia y petulancia propias de la ignorancia y el interés pecuiario más vil, reparten y distribuyen sus dádivas a pajes aspirantes a cortezanos rengos y matrechos de talento, que se dicen como se rumora por ahí, artistas conceptuales o actuales. Término, éste ultimmo, tan devaluado y mancillado como el de político. Éstos, aunque resulte increible creerlo, con aun más donaire y con gesto grave acometen un minucioso trazo escénico a través de pasillos de instituciones gubernamentales o privadas haciendo trámites, llamadas teléfónicas, presupuestos, cotizaciónes, todo para finalmente hacer cerros de pelotas en salas de museos, laberintos con ratas, mesas desordenadas y pletóricas de colillas y vasos vacíos. Y todo para que al final de cuentas solo se mueva otro engrane de la enorme maquinaria parácita del capitalismo propio de las democracias occidentales.
¿Dónde está la creación? ¿Dónde hay un ejemplo de algo a seguir? ¿A aspirar a alcanzar desde el punto de vista de la destreza técnica propia de cualquier artista serio? ¿Dónde hay algo que pueda dejarnos arrobados ante la simple presencia de ello?
Cómo creador, no me interesa quedar bien con nadie. Y, si así furea el caso, para empezar con la disciplina artistica a la que he consagrado mi vida, que puede ser más de una, pero una con seriedad. Por que una buena obra musical, pictórica, literaria, danzística, cinematográfica no se logra de la noche a la mañana. Después, si es que me interesara seguir quedando bien empezaría conmigo mismo por que sí, soy narcisista y ególatra y dentro de mi vanidad están todos mis maravillosos amigos con los que también me interesaría quedar bien. Y después algun curador o productor a que le interesaría vender mis creaciones y por ende con todos mis clientes que acabarían siendo mi público. Pero resulta que como dije al principio, no me interesa quedar bien más que con la creación misma que es una disciplina milenaria. Lo demás son productos que como cada día, una vez consiumidos terminan en cerros de basura.
No puedo evitar plantear esta macabra pregunta ¿Quedará la cultura y el arte sumergidos por cerros de basura y desperdicios "culturales"?
Creo que la labor de los creadores es hoy día remontar semejantes enredos propios de la vorágine mercantíl que nada tienen de misteriosos ni enigmáticos. El "arte-actual", el "arte contemporáneo" al ser un arte aparentemente despolitizado no es un arte despolitizado, sino un arte complice del statu quo hegemónico vendedor de productos desechables que sin más transforman la naturaleza en cerros de desperdicios fuera de las ciudades del orbe entero. Esta basura lleva decadas de ser intangible a traves de los medios de comunicación. Que gran paradoja, aquello que podría sacarnos del estancamiento y comunicar y dufundír conocimientos urgentes y elementales es utlizado precisamente para todo lo contrario.
Por ello creo que no debemos dar tregua a toda la estulticia circundante. Creo que debe erigirse la crítica como una herramienta creatíva y quirúrgica que extripe los tumores que la falta de sinapsis colectiva ha creado. Hoy en día no necesitamos nada carente de contenido. Creo que los limites de la nada son muy claros ahora. La sociedad está harta de que le quieran tomar el pelo con arreglitos escenográficos e impresiones en policarbonato y plotters. Cualquiera en su casa puede diseñarlos con un programa bajado de la red, ir a una imprenta y arreglar o desarreglar una mesa. Cualquiera con un poco de presupuesto puede grabar sonidos y quemarlos en un disco, puede meter varios reproductores de sonido e instrumentos en una mezcladora, puede mezclar diversas canciones o ruidos o ambas. Cualquiera puede embarrarse pintura y revolcarse en el suelo y colgarse de cabeza. El público está harto de los pseudo-artistas. Por ello desde el arte y para el arte, para creadores, intermediarios de la cultura, publicos y criticos es pertinente pedir: venganos la crítica.
